¿Se puede transferir un coche sin la ITV en vigor?
La normativa actual permite realizar la transferencia de un vehículo con la ITV caducada, pero con una gran limitación: el coche no podrá circular legalmente hasta que apruebe la inspección técnica. La Dirección General de Tráfico (DGT) aceptará el cambio de titularidad y registrará al nuevo propietario, pero no emitirá un Permiso de Circulación válido mientras la ITV esté pendiente. De hecho, el nuevo documento suele incluir una nota o condición indicando “válido solo con ITV en vigor”. Esto significa que, aunque el coche cambie de dueño, deberá permanecer fuera de la vía pública hasta solucionar la inspección.
Es importante aclarar que una ITV caducada no bloquea el trámite administrativo de la transferencia (a diferencia de otros impedimentos como tener un embargo, un precinto o el impuesto de circulación impagado, casos en los que Tráfico sí deniega el cambio de nombre). En otras palabras, se puede cambiar el titular en los papeles aunque el vehículo no esté al día de ITV, pero con el entendimiento de que ese coche no tiene autorización para circular hasta regularizar la inspección. El nuevo propietario asumirá la responsabilidad de ponerlo al día antes de usarlo.
Pasos para transferir un coche sin ITV
1. Solicitar un informe de vehículo en la DGT (opcional pero recomendado)
2. Realizar el cambio de titularidad en Tráfico
Tanto comprador como vendedor deben acudir (o realizar online mediante certificado digital) a la Jefatura de Tráfico para comunicar la transferencia del vehículo. Se presenta la documentación necesaria y se abona la tasa de transferencia. Los documentos imprescindibles son:
- Formulario de cambio de titularidad de la DGT, cumplimentado y firmado.
- DNI/NIE del comprador y del vendedor (original o fotocopia, según el caso).
- Permiso de circulación y ficha técnica del vehículo. Aunque la ITV esté caducada, hay que presentar la tarjeta ITV (ficha técnica) y el permiso de circulación actuales del coche.
- Contrato de compraventa firmado por ambas partes, donde consten todos los datos del vehículo, compradores y fecha/hora de la transacción.
- Justificante del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) pagado. Es el modelo 620 o 621, según si se liquidó físicamente o telemáticamente. Sin este impuesto autonómico pagado, la DGT no realizará la transferencia.
- Recibo del Impuesto de Circulación (IVTM) del año anterior pagado. Tráfico verifica que no haya deudas municipales del coche.
Una vez todo en orden, la DGT registra al nuevo propietario y entrega un justificante provisional de la transferencia. Ojo: si la ITV está caducada, no te darán el Permiso de Circulación definitivo en ese momento, sino un resguardo o anotación indicando que el vehículo queda pendiente de ITV. El coche ya figura a nombre del comprador, pero seguirá inmovilizado a efectos legales.
3. Pasar la ITV lo antes posible
Con la documentación en regla y el coche ya a nombre del nuevo dueño, el siguiente paso es superar la Inspección Técnica de Vehículos. Para acudir a la estación de ITV se debe llevar:
- El permiso de circulación provisional o justificante entregado por Tráfico que acredite el trámite de transferencia (al no tener aún el definitivo).
- La tarjeta ITV (ficha técnica) del vehículo.
- El último recibo del seguro obligatorio en vigor. (Aunque el coche no se pueda usar, debe tener seguro si va a circular siquiera para ir a la ITV).
- Documento de identidad (DNI/NIE) del nuevo propietario por si lo solicitan en la estación.
Con estos documentos, se podrá realizar la inspección. Importante: Legalmente no está permitido circular con la ITV caducada, ni siquiera para acudir a la cita de la inspección. En la práctica, muchas personas arriesgan conduciendo el coche al centro ITV el día de la cita, pero deben saber que podrían ser sancionadas si son detectadas por la autoridad. Una alternativa segura es trasladar el vehículo en grúa o plataforma hasta la estación de ITV para evitar cualquier problema.
4. Obtener el Permiso de Circulación definitivo
Riesgos de comprar o vender un coche sin ITV
- Imposibilidad de circular y uso limitado: Como hemos mencionado, el nuevo propietario no podrá usar el coche hasta pasar la ITV. Esto puede ser un problema logístico (¿cómo llevar el coche al taller o a la ITV?) y significa que el vehículo estará parado e inutilizable un tiempo. Si necesitas el coche para desplazarte, comprarlo sin ITV puede causarte una molestia importante mientras gestionas la inspección.
- Multas y sanciones: Si a pesar de la prohibición intentas circular con la ITV caducada, te expones a multas considerables. Conducir un vehículo sin inspección en regla es una infracción grave sancionada con 200 € (importe habitual que puede reducirse a 100 € por pronto pago). Y si el coche había obtenido previamente un resultado desfavorable o negativo en la ITV y aun así circula sin subsanar defectos, la sanción puede elevarse hasta 500 €. Además, no hay ningún periodo de gracia: desde el mismo día siguiente a la caducidad de la ITV, el coche ya está fuera de la ley aunque tengas cita reservada para inspección. Por otro lado, circular sin seguro obligatorio aún agrava más la situación: las multas por falta de seguro van desde 600 hasta 3.000 € y conllevan inmovilización del vehículo. En resumen, saltarse las normas no compensa.
- Riesgo mecánico y coste de reparaciones: Si un vehículo no ha pasado la ITV, existe la posibilidad de que tenga defectos mecánicos o técnicos importantes. Para el comprador, esto es una apuesta arriesgada: podrías descubrir luego fallos graves (en frenos, emisiones, estructura, etc.) que impidan pasar la ITV sin reparaciones costosas. En el peor caso, el coche podría necesitar una inversión muy alta para ser legal o incluso acabar inservible para circular si no logra superar la inspección. Por eso se recomienda sopesar el estado del coche; a veces lo barato sale caro si el vehículo escondía averías o modificaciones no homologadas que habrá que corregir.
- Problemas con el seguro en caso de accidente: Conducir sin ITV no solo es multa segura si te paran, sino que si llegaras a tener un accidente, la compañía de seguros podría ponerte pegas. Aunque por ley el seguro de responsabilidad civil debe cubrir los daños a terceros, la aseguradora podría negarse a cubrir daños propios o reclamarte costes si demuestra que circulabas negligentemente con la ITV caducada. También podrías afrontar responsabilidad legal agravada en caso de incidente grave, al considerarse que el vehículo no estaba en condiciones certificadas para circular. En resumen, no tienes la misma protección del seguro hasta que la ITV esté en vigor.
- Menor valor de venta y dificultades en la transacción: Para el vendedor, ofrecer un coche sin ITV vigente reduce su atractivo en el mercado. La mayoría de compradores particulares descartan vehículos sin inspección al día, por la incertidumbre que generan. Seguramente tendrás que venderlo más barato para compensar al comprador por el trámite y riesgo que asume. Incluso puede costarte más tiempo encontrar comprador. Por su parte, el comprador de un coche así debería negociar un precio a la baja considerando que deberá encargarse (y costear) la inspección y posibles reparaciones. En cualquier caso, es fundamental que haya transparencia: ocultar o mentir sobre la situación de la ITV puede derivar luego en conflictos, devoluciones o demandas por vicios ocultos. Lo más sano es dejar por escrito en el contrato que el vehículo se vende con la ITV caducada, y que el comprador asume la obligación de pasarla.
Consejos para una transferencia sin ITV segura y sin contratiempos
Siempre que sea posible, pasa la ITV antes de vender.
Comprador: infórmate bien antes de comprar.
Planifica el transporte y la inspección.
Apóyate en profesionales para el papeleo.
Considera la baja temporal si el coche estará parado mucho tiempo.
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